Jeffrey D. Allred, Deseret News
El Presidente Russell M. Nelson de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días alza a Pierina Risso, de 3 años, al reunirse con su familia SUD de tres generaciones en Montevideo, Uruguay, el Jueves 25 de Octubre de 2018.

¿Hay alguna razón para tener fe en el futuro del mundo cuando las sociedades en todo el planeta celebran lo secular y atacan la fe en los lugares públicos? Muchos argumentan que queda muy poca fe en el mundo. Yo estoy en desacuerdo — completamente. A pesar que la fe es descrita generalmente como una creencia en algo no visto, he visto fe en el mundo esta semana en Sudamérica.

Al viajar con Russell M Nelson, Presidente y Profeta de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en su gira del ministerio global a Perú, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Chile, he sido testigo de la fe en el mundo, y eso me da fe en el futuro del mundo.

También he visto fe en el mundo en el Valle Silicón en California, el cual no es exactamente un bastión creciente de religiosidad. Salesforce.com ha descubierto el poder de la fe en las vidas y el desempeño de sus empleados, comenzando con una mujer de fe quien estuvo dispuesta a preguntar, “¿Alguno de ustedes gustaría orar conmigo?” Sue Warnke, directora de documentación de infraestructura en Salesforce.com, es parte del grupo Faithforce. Lo que comenzó como unas pocas personas que oraban ha florecido en un grupo que incluye empleados de todo el mundo y de todo el espectro religioso. Warnke dijo, “Puedo traer todo mi autentico yo, las partes más importantes de mí misma al trabajo. ... Qué cosa maravillosa: ¡permitir la fe en el trabajo!”

Recientemente entrevisté a mi amigo Arthur Brooks, economista y presidente del Instituto de la Empresa Americana. Arthur le preguntó una vez a su Santidad, el Dalai Lama, como lidiar con el odio y el desprecio que parecen estar manifiestos en el enfado y la retórica divisoria de nuestros días. El Dalai Lama respondió, “La respuesta al desprecio es una cálida cordialidad.” Desde un país pequeño y oprimido, este hombre de fe influye en las personas porque él cree en la bondad de la gente y tiene fe que la fe puede llegar a todos, incluyendo los líderes de las naciones y ciudadanos comunes en todo lugar.

En Bolivia, vi más de cien autobuses y decenas de vehículos, muchos de los cuales no serían legales en ningún otro lugar del planeta, que transportaban miles de personas llenas de fe por muchas horas y a través de incontables millas rugosas para ser nutridos por un profeta y la buena palabra de Dios. La mayoría arribaron cuatro, cinco o seis horas temprano para poder estar ubicados para los devocionales.

Para poder estar a tiempo, dos jóvenes misioneros, quienes sirven en una villa lejana de Paraguay, se embarcaron en una aventura que les llevó 38 horas por bote y otras 10 horas en autobús. Lo hicieron a causa de su creencia. Cuando les preguntamos, después de la reunión, si tal viaje valía la pena solamente para conocer y escuchar al Presidente Nelson, uno de los compañeros respondió, “Sí! Lo haríamos todo nuevamente!” A lo cual su compañero agregó, “Sí. Bueno, vamos a tener que volver a hacerlo.” Estaban prontos para viajar otras 48 horas de regreso a su área en fe y con fe de que pueden hacer una diferencia. Su fe personificó las palabras de Robert Frost, " Tengo promesas que guardar y millas que caminar antes de dormir.

Tal fe en el mundo no es limitada a Sudamérica. Solamente en los últimos seis meses personas de fe se han reunido todo el mundo. En una de las ciudades supuestamente más seculares y menos religiosas en los Estados Unidos, Seattle, Washington, más de 50,000 personas llenaron el estadio Safeco para escuchar hablar a su profeta. Grupos de fieles se han reunido en lugares como Bangkok, Hong Kong, Londres, Jerusalén, África y en varias ciudades en Canadá.

Más importante que la manifestación de la fe requerida para viajar para estar en la presencia de un líder religioso mundial, son las vidas que estas personas de fe en realidad viven a causa de su fe.

En Uruguay, tuve la oportunidad de hacerle una pregunta a Sergio Rubín, el biógrafo del Papa Francisco, quien acababa de finalizar una entrevista con el Presidente Nelson como líder religioso mundial. Le pregunté a Rubín acerca de su interacción con la Madre Teresa y como la fe de ella se convirtió en una fuerza e influencia poderosa en el mundo. Rubín respondió, “A las palabras se las lleva el viento. La Madre Teresa era una mujer de acción.” La Madre Teresa desarrolló una fe profunda, hablaba poco, actuaba siempre y como resultado las vidas de muchos fueron bendecidas, y la fe en el mundo creció.

El Élder Gary E. Stevenson, miembro del Consejo de los 12 Apóstoles, y su esposa Lesa están también viajando junto al Presidente Nelson y su esposa Wendy en la gira del ministerio global. Hablando sobre cómo la fe se manifiesta en el mundo, el Élder Stevenson recientemente nos dijo, “Donde sea que nuestros vecinos tengan dificultades temporales o espirituales, corremos para asistir. Cargamos unos las cargas de los otros, para que puedan ser ligeras. Lloramos con aquellos que lloran. Consolamos a aquellos quienes necesitan consuelo. El Señor amorosamente espera eso de nosotros. Y el día vendrá cuando seremos hallados responsables por la preocupación que mostramos al ministrar Su rebaño.”

Vecinos ayudando a un vecino en necesidad, un amigo sirviendo a un amigo, comunidades que se unen para fortalecer al débil y al cansado, es razón suficiente para tener fe y esperanza en un mundo mejor.

Personas de fe, independientemente de su secta o denominación, son bendecidos con un ancla en sus vidas. Durante días difíciles o tiempos de pruebas, la fe permite que los individuos permanezcan fuertes y que finalmente sigan adelante. El Libro de Mormón, un libro de escritura traducido por José Smith, hijo, a través de quien la Iglesia de Jesucristo fue restaurada, contiene las palabras de un profeta llamado Éter quien vivió en las antiguas Américas. Él escribió, “De modo que los que creen en Dios pueden tener la firme esperanza de un mundo mejor, sí, aun un lugar a la diestra de Dios; y esta esperanza viene por la fe, proporciona un ancla a las almas de los hombres y los hace seguros y firmes, abundando siempre en buenas obras, siendo impulsados a glorificar a Dios. (Éter 12:4)

Esa ancla de fe lleva a vidas de certeza, resiliencia, elevamiento y deseos de abundar en buenas obras a través del servicio a otros.

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En todo Sudamérica, la Iglesia de Jesucristo ha visto muchas manifestaciones que emanan de la fe de sus miembros la cual impacta el mundo en el cual viven. Los casi 600,000 miembros que viven en Chile han sido parte de esta manifestación de fe. La Iglesia y sus miembros han unido, servido, y elevado a sus conciudadanos de todas las diferentes denominaciones, y algunos de ninguna, durante tiempos de terremoto, tsunami e inundación, mientras trabajaban continuamente para aliviar la carga de los pobres, fortaleciendo familias, mejorando comunidades y proveyendo para las necesidades de los que sufrían. Estos son actos de una fe viva.

La gira del ministerio global concluye apropiadamente el domingo en Concepción, Chile, con la dedicación de un nuevo templo — un lugar sagrado, consagrado para las expresiones más altas y más sagradas de la fe. El templo bendecirá al país y proveerá un ancla a las personas en una sociedad desafiante, confusa y caótica. El templo y los miembros quienes allí adoren serán un testimonio que la fe en el futuro del mundo comienza con la fe estando presente y floreciendo en el mundo.