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A wreath of yellow flowers from the counselors of President Thomas S. Monson pays tribute to the man they served under for several years. Yellow was President Monson's favorite color.

El Presidente Thomas S. Monson "influyó en las vidas y moldeó el destino" de millones de personas en todo el mundo, dijeron los oradores rindiendo homenaje al "valiente profeta de Dios" durante un funeral público el viernes, 12 de enero.

"El Presidente Monson vivió una vida extraordinaria," dijo el Presidente Russell M. Nelson, presidente del Quórum de los Doce Apóstoles. "Nunca habrá otro como él".

El Presidente Nelson se unió a los consejeros del Presidente Monson en la Primera Presidencia, el Presidente Henry B. Eyring y el Presidente Dieter F. Uchtdorf, y su hija, Ann M. Dibb, para pagar tributo al decimosexto presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días durante el funeral de una hora.

Miles de personas se reunieron en el Centro de Conferencias en el centro de Salt Lake City y en otros lugares alrededor de la Manzana del Templo para el funeral, que fue traducido y transmitido en todo el mundo.

El Presidente Monson, de 90 años, murió tranquilamente el martes, 2 de enero, por causas relacionadas con la edad, después de haber servido 54 años como apóstol, incluyendo décadas como presidente de la Iglesia.

Hablando de su influencia mundial, el Presidente Nelson dijo: "Todos estamos mejor gracias a él. Y la Iglesia es mejor gracias a él".

El Presidente Monson deja un legado de crecimiento, dijo el Presidente Nelson. Desde su ordenación como apóstol en 1963, la membresía de la Iglesia ha aumentado de 2.1 millones a casi 16 millones. El número de misioneros actualmente sirviendo ha crecido de 5,700 a casi 70,000. Y los templos — entonces solo 12 —ahora son 159.

"Pero con todo esto, el Presidente Monson constantemente se enfocó en el individuo", dijo el Presidente Nelson. "El nos recordó con expresiones como: ‘Envíale una nota al amigo que has estado descuidando'; 'Dale un abrazo a tu hijo'; 'Diga “Te amo” más a menudo'; 'Siempre expresa tu agradecimiento'; y 'Nunca permitas que un problema por resolver se vuelve más importante que una persona por amar'".

El Presidente Nelson dijo que el Presidente Monson nunca buscó el centro de atención. "En un mundo ahora saturado de 'selfies', él modeló desinterés. ... Dió su propio tiempo para visitar, bendecir y amar a otros. Incluso en el atardecer de su vida, él continuó ministrando, realizando visitas frecuentes a hospitales y centros para personas mayores".

El Presidente Nelson dijo que en 1985 se le dió la responsabilidad de la Iglesia en Europa, una tarea que el Presidente Monson tuvo por muchos años. "Fui su compañero menor en gran parte de ese desafiante trabajo".

En 1988, los dos hombres viajaron con una pequeña delegación de nuestros líderes locales de la Iglesia a la capital, Berlín Oriental. "En este país que había estado cerrado a la obra misional por más de 50 años, sentimos la impresión de pedir permiso para que los misioneros sirvieran allí. También pedimos permiso para que élderes dignos de ese país tuvieran la oportunidad de servir al Señor en otros lugares como misioneros".

Una reunión importante, celebrada el 28 de octubre de 1988, incluyó a Erich Honecker, líder del consejo estatal para la República Democrática Alemana y su personal. El comenzó con un discurso largo sobre los méritos del comunismo.

"Luego, bajo el destello de innumerables cámaras, el Presidente Monson fue invitado a hablar", recordó el Presidente Nelson. "Muy directamente pero amablemente presentó su mensaje de cómo y por qué nuestros misioneros serían buenos para ese país."

Después de la petición del Presidente Monson, todos esperaron la respuesta del Líder Honecker. "Yo estaba sin aliento y con anxiedad. Nunca olvidaré la respuesta del Lider Honecker: ‘Presidente Monson, lo conocemos! Le hemos observado por muchos años! Confiamos en usted! Su petición con respecto a los misioneros está aprobada’!”

Durante su discurso, el Presidente Henry B. Eyring habló de los millones de personas en todo el mundo que comparten la pérdida del Presidente Monson. "Fue amado por aquellos que lo conocieron por sus conmovedores e inspirados discursos y liderazgo", dijo el Presidente Eyring. "El número de personas que lo amaron por sus bondades personales es conocido solo por el Dios que lo envió a cuidar de ellos".

El cuidado de los demás ocurrió a menudo en el ministerio del Presidente Monson, dijo el Presidente Eyring. "El iría a visitar a alguien que lo necesitaba, sentiría mientras estaba allí una impresión de ir a otra persona, y luego a otra”, Dijo él. “Muchas veces, esa persona dijo: 'Sabía que vendría'. Él ó ella pudo haber sabido, el Señor pudo haber sabido, pero el Presidente Monson no sabía cuando comenzó. Sin embargo, aquellos que sabían que vendría también sabían que Dios los amaba lo suficiente como para enviar a su siervo. Sintieron el amor de Dios a través de la bondad del Presidente Monson hacia ellos".

En el servicio del Señor durante toda su vida, el Presidente Monson cuidó de aquellos con necesidades temporales y espirituales, dijo el Presidente Eyring. "Cuando invocó al Señor en oración, el Señor respondió. Y Thomas Monson supo con certeza que el Señor estaba allí".

El Presidente Monson a menudo citó la promesa de que el Señor estaría con sus hijos en su servicio fiel.

"Como sabía que esa promesa era una realidad, el Presidente Monson se mostró optimista" dijo el Presidente Eyring. "También lo hizo valiente. Cuando tuvo que tomar decisiones difíciles e importantes, esperaba que el Señor contestara su oración y le mostrara el camino a seguir. Cuando lo llamaron en situaciones que parecían peligrosas ó arriesgadas, otros podrian tener miedo, pero él no sintió miedo".

Mediante la ministración de ángeles a José Smith, el profeta de la Restauración, se restauraron las llaves plenas del sacerdocio, dijo el Presidente Eyring. "Esas llaves fueron pasadas en una línea ininterrumpida al Presidente Monson. Incluyeron el poder de unir a las familias para toda la eternidad. ... El Presidente y la Hermana Monson fueron sellados por ese poder. Oro por una bendición para toda su posteridad para que tengan la seguridad de que el Señor los cuida y que pueden anticipar una reunión familiar gloriosa y eterna".

Durante su discurso, el Presidente Uchtdorf dijo que en éste momento, los sentimientos y pensamientos son profundos y "las palabras son inadecuadas para expresar nuestro amor, gratitud y dolor".

"Thomas S. Monson fue un hombre para todas las estaciones, es verdaderamente un gigante espiritual," dijo el Presidente Uchtdorf. "Abundó en conocimiento, fe, amor, visión, testimonio, valor y compasión, liderando y sirviendo, nunca desde un pedestal, pero siempre de cara a cara. Tenía un lugar especial en su corazón para los pobres y los necesitados.

"Extrañaremos su voz, su firmeza, su confianza en el Señor, su sonrisa, su ingenio, su entusiasmo, su optimismo y sus historias, que considero las parábolas de un profeta moderno de Dios".

Alemania y su gente fueron especialmente bendecidos por el Presidente Monson, dijo el Presidente Uchtdorf, hablando de su tierra natal. "Su fuerte fe ayudó a extender la nuestra durante los años de la Guerra Fría. No solo trajo maletas llenas de ropa y otras cosas para los miembros en Alemania del Este, sino que su poderosa oración apostólica en 1975 prometió bendiciones espirituales inconcebibles".

El Presidente Uchtdorf recordó una visita a Hamburg, Alemania, cuando el Presidente Monson preguntó acerca de un miembro pionero de la Iglesia en ese país, quien estaba postrado en cama y no podía asistir a la reunión.

A pesar de haber sido recientemente operado del pie, el Presidente Monson subió al quinto piso de un edificio sin ascensor para hacer la visita. "Fue una subida muy dolorosa para el Presidente Monson, pero subió alegremente," dijo el Presidente Uchtdrof. "Llegamos donde el hermano postrado en cama y el Presidente Monson le dió una maravillosa bendición del sacerdocio, le agradeció su vida dedicada al servicio y lo animó con una sonrisa."

El Presidente Uchtdorf dijo que servir como consejero del Presidente Monson fue "una experiencia muy satisfactoria y espiritualmente gratificante" que incluyó "felicidad y angustia, risa y tristeza, conversaciones profundas y muchos momentos proféticos inspirados".

Recientemente, cuando el Presidente Eyring y el Presidente Uchtdrof estaban a punto de partir después de una visita a la casa del Profeta, el Presidente Monson los detuvo y les dijo: "Amo al Salvador Jesucristo. Y sé que Él me ama a mi". "Qué testimonio tan tierno y poderoso de un profeta de Dios", dijo el Presidente Uchtdorf. "El Presidente Monson fue realmente un profeta para nuestro tiempo. Fue un hombre para todas las estaciones".

Durante su discurso, la Hermana Dibb, — ex-consejera de la presidencia general de las Mujeres Jóvenes — dijo que está profundamente agradecida por su padre y por el legado que creó — un legado de amor y servicio.

"A pesar de que era un profeta, mi padre sabía que no era perfecto", dijo la Hermana Dibb. "Con todo su corazón, humildemente confió y trató de ser como nuestro Señor y Salvador Jesucristo".

La Hermana Dibb dijo que hace un año su padre estaba trabajando en su oficina. Una copia de la revista Ensign estaba abierta mostrando su fotografía. "Mi padre señaló la imagen y dijo: 'Conozco a ese tipo. El trata de hacer lo mejor posible'".

"El Presidente Monson, simplemente 'haciendo todo lo posible', dejó un legado de amor inolvidable", dijo la Hermana Dibb. "Él amaba al Señor y amaba a la gente". Él vio nuestro potencial y creyó sinceramente en nuestra capacidad de cambiar y progresar a través de la Expiación de Jesucristo ".

Ella dijo que su padre amaba a sus padres, a sus hermanos y a su familia. "Amaba a su querida compañera eterna, su hermosa, tranquila y fiel partidaria y habilitadora — Frances. Él amaba a su familia y a cada uno de sus misioneros del este de Canadá. Él amaba especialmente a sus nietos".

Los extraños también sintieron el amor del Presidente Monson, dijo ella. "Una vez, mientras visitaba un centro de atención médica, le dió la mano a un hombre en una silla de ruedas. El hombre levantó la vista y tímidamente dijo: "Presidente Monson, me ha estrechado la mano, pero necesito un abrazo." Sin dudarlo, papá se agachó y abrazó tiernamente a este querido hombre".

La Hermana Dibb dijo que el deseo de su padre de servir a los demás a menudo excedía su capacidad para hacerlo, teniendo en cuenta sus muchas responsabilidades. "Sin desanimarse, encontró una solución: reclutaría a otros para proporcionar el servicio necesario en su nombre".

Ella le dijo a la congregación que pueden continuar el legado de su padre sirviendo a otros. "Mirándolo, me di cuenta de que mi padre sabía cómo obtener el gozo verdadero", dijo ella. "A través de su entregado servicio, había aprendido que el gozo viene de amar al Señor y servir a su prójimo. Ese gozo está disponible para todos nosotros".

Los hijos del presidente Monson también participaron en el servicio: Clark S. Monson ofreció la oración familiar y Thomas L. Monson dedicó la tumba de su padre. El Elder M. Russell Ballard y el Elder Jeffrey R. Holland ofrecieron las oraciones de apertura y clausura durante el funeral.

El Coro del Tabernáculo Mormón interpretó "Consider the Lilies," "O Divine Redeemer," "Dear to the Heart of the Shepherd" y "If the Way Be Full of Trial, Weary Not" durante el servicio fúnebre.

En la parte posterior del programa funerario, la familia del Presidente Monson imprimió las palabras de una escritura que tuvo gran importancia para su vida y servicio: "...éste anduvo haciendo el bien y ... Dios estaba con él" (Hechos 10:38).

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